El baile de los Pajaritos - María Jesús y su acordeón

 

El baile de los pajaritos – María Jesús y su acordeón

 

La primera vez que escuché esta canción yo era un niño y estaba con mis padres de veraneo en una bonita localidad de la costa catalana. Estaríamos a finales de agosto y eran las fiestas del pueblo, que en Catalunya tradicionalmentre constan de baile popular, castillo de fuegos artificiales y posterior tormenta con abundante aparajo eléctrico y riada malaje que suele acabar con la mayoría del ganado bovino flotando a lo largo del litoral mediterráneo.

Habían montado para la ocasión un pequeño escenario en la playa y una orquesta de medio pelo iba desgranando los hits del año. Tocaron en un momento dado El Baile de los Pajaritos, de una tal María Jesús y su acordeón. Recuerdo que de repente mi madre, que siempre se ha preciado de detestar la música, empezó a menearse como si hubiera sufrido un ataque de escoliosis. Mi hermano y yo la miramos con pasmo, dudando entre si jalearla o llamar a emergencias, y en estas que mi padre se arrancó también, haciendo cosas extrañísimas con las manos y las caderas. Parecían dos lunáticos con incontinencia urinaria pugnando por incubar un huevo de pterodáctilo.

El baile de los pajaritos no fue compuesto por María Jesús y su acordeón (por ninguno de los dos) sino por un tal Werner Thomas. Originalmente se llamaba el baile del pollo (chicken dance), y fue interpretado en otras villas de Europa por artistas del calado de Al Bano y Romina Power, que convirtieron el pollo en pato (Il ballo del qua qua). María Jesús remató la transformación del pobre animal, transformándolo por alguna razón que se me escapa en la primera gallinácea voladora de la historia.

 

El baile de los pajaritos fue una de las primeras canciones que traía incorporada su propia coreografía, precursora en este sentido de temazos como Gangnam Style, la Macarena y el Aserejé. Estaba dicha coreografía estructurada en cuatro pasos que representaban sucesivamente al palmípedo piando como un poseso, tratando luego de remontar el vuelo con poderosos –aunque cinemáticamente inútiles- movimientos de axila, pergeñando después un twerking rupestre, para pasar por último a aplaudir con desfachatez y saña el despropósito precedente. Ante el éxtasis sicalíptico de los proveedores de prótesis de cadera, miles de jubilados en edad de perecer se empecinaron en descuajaringarse la pelvis acompañando con entusiásticos y preocupantes crujidos óseos los acordes del baile de los pajaritos.

La letra de El baile de los pajaritos –como no podía ser de otra manera- estaba a la altura del título y la coreografía. Empieza como sigue:

Pajaritos, a bailar.

Cuando acabas de nacer,

tu colita has de mover.

Ante esta rima consonante con que empieza la canción de los pajaritos se me plantean varias preguntas: ¿Qué se supone que le estamos pidiendo al pollo que haga a tan tierna edad? ¿Qué opina Save the Chicken de esto? ¿Estamos ante un caso flagrante de corrupción de aves de corral?

Porque llamadme mal pensado por convertir el inocente baile de un polluelo recién nacido en algo lúbrico e indecente, pero es que un poco más adelante María Jesús (y su acordeón) nos da instrucciones precisas sobre la dinámica del “baile” de los pajaritos:

El piquito has de mover

y las plumas sacudir,

la colita remover.

Las rodillas doblarás,

dos saltitos tú darás

y volarás.

En el baile de los pajaritos de maría jesús y su acordeón los pollos tienen rodilla

Esto es, para poder “volar” nuestro pajarito ha de mover el piquito (¿?), sacudirse la pluma y remover (según el diccionario, agitar de forma rítmica una cosa) la colita. Pero no contenta con prostituir al animal, doña María Jesús (y su acordeón) acaba de transmutarlo proveyéndolo de ¡rodillas! que como no podía ser de otra manera le sirven a tan aberrante criatura para ponerse mirando a Cuenca y dar saltitos (dos)

Y la cosa no acaba ahí:

Es día de fiesta,

baila sin parar,

vamos a volar tú y yo

cruzando el cielo azul

y el ancho mar.

No contenta con corromper a nuestro indefenso polluelo, entran en escena las drogas (salvo que nuestra ínclita María Jesús además de acordeón tuviera alas con que volar con el sufrido animal, o subsidiariamente pretendiera montarlo cual desquiciada amazona), y aprovechando que es festivo se pegan un viaje por mar y aire de agárrate y no te menees.

Y por si no os quedara claro que el baile de los pajaritos es en el fondo una apología de la explotación de menores, aquí viene la última estrofa:

Pajaritos, a bailar,

el más joven saltará,

el mayor se moverá.

No hemos terminado aún,

bailaremos sin parar

hasta la noche acabar.

¿El más joven saltará? ¿El mayor se moverá? ¿Qué enfermiza asociación de ideas es capaz de convertir un sencillo manual de vuelo para aves no voladoras (que ya es tener mala baba) en un carrusel de depravación palmípeda? ¿Qué trauma infantil sufrieron María Jesus y su acordeón con el pato Donald? ¿Es el baile de los pajaritos la canción bandera de los pedornitofílicos?

maria_jesus_y_su_acordeon

No se le conocen (yo, al menos) más éxitos a María Jesús y su acordeón al margen del Baile de los pajaritos, aunque la wikipedia dice que grabó más de 50 discos. En la actualidad la veterana cantante actúa en pequeñas salas en Benidorm, mostrando ante el asombro de jubilados y turistas una piel nacarada espeluznantemente irreal, fruto de una inquietante simbiosis con su acordeón (la foto de la izquierda es la que preside en el momento de escribir estas líneas la web de María Jesús y su acordeón  y juro que si alguien la ha retocado no he sido yo)

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